25 junio 2013

Dia 1

No estoy seguro de lo que sucedía, tampoco se si quería saberlo en ese momento, ahora preferiría olvidarlo todo.
En el suelo de mármol blanco había un charco carmesí que iba creciendo poco a poco, avanzaba cubriendo la blancura de la piedra. La sangre salia como de un manantial del vientre de la chica que se encontraba delante mía, como dormida. Si no fuera por la sangre nadie diría que estaba muerta, mas bien dormida, pues no había huella ninguna de que la chica hubiera tenido miedo o hubiera intentado luchar contra su agresor.
Llegados al fin de esta pobre descripción de la escena diré que aun teniendo el cuchillo brillante en la mano que seguramente seria el arma de aquel crimen, no sabia con total seguridad si había sido yo el culpable de todo aquello. Quizás os suene a absurdo pero juro que en aquel momento no encontraba dentro de mi cabeza ningún recuerdo de lo  minutos antes.
Me incline para contemplar a la chica de cerca, la piel clara, tan clara, de aquel ángel muerto se podía haber confundido con el suelo; el pelo rojizo parecía otro charco de sangre bajo su cabeza...
Bese la mejilla de la chica, aun sin saber que había ocurrido no me sorprendía el hecho de que la chica se hallara muerta y aun sangrando delante mía, como si fuera una escena de lo mas común.

Me marche de a entrada de aquella desconocida casa, porque si, eso es un detalle importante, no conocía a la chica ni aquella casa. Cuando doblaba la esquina de la calle escuche un grito ahogado, supongo que de la madre, sirvienta, hermana o cualquier otra mujer que viviera en la casa de la que yo acababa de salir.
No se ha donde me dirigía, no quería pararme a pensar en ello ya que no tenia ni idea de lo que estaba ocurriendo, pero mi cuerpo si que parecía saber a donde me dirigía, cual tenia que ser cada uno de mis pasos después de aquello.
Llegue al acantilado, vaya, que muerte tan poco interesante me esperaba. Solté una carcajada al escuchar mis propios pensamientos. Seguí andando sin darle importancia a que me aproximaba al borde de las piedras y que cuando llegara mis pies no encontrarían nada donde apoyarse para seguir avanzando.
Caí, note como al impactar mi cuerpo con una gran roca afilada cada uno de mis huesos se rompían en mil pedazos. Me voy a describir en ese momento como una bolsa de carne y piel llena de huesos rotos y viseras  hechas puré.
Creedme ahora si os digo que caí al mar y no se si me hallo muerto o no, ni si quiera se ya si mi propia existencia sigue existiendo.

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