05 diciembre 2012

¿Todas las vidas merecen ser vividas?

"¿Creéis que realmente todas las vidas merecen ser vividas?"
La pregunta se abrió paso en mi cabeza dejando de lado cualquier otro pensamiento, solté el lapiz rápidamente y me concentre en mi profesora que estaba cerca de la pizarra mirándonos fijamente, esperando una respuesta que quizás no iba a llegar porque mis compañeros estaban mas pendientes del reloj o pensando en que harían mas tarde.
Repitió la pregunta en un nuevo intento fallido de llamar la atención de todos.
La mayoría de los presente levantaron la mano para señalar que ellos pensaban que cualquier vida merecía la pena ser vivida, quizás algunos solo porque creían que así la pregunta no se iba a volver a repetir.
La profesora señalo a uno de los que no habían alzado la mano y le pregunto por qué creía el que había vidas que no merecían ser vivida.
"¿Y si naces en un lugar donde la esperanza de vida es baja?¿Donde no hay alimento?¿Si tienes una enfermedad que te va matando poco a poco o rápidamente?"
No pude contenerme y hablé, con voz débil y algo avergonzada:
"Pero la vida es una aventura, nunca sabes lo que te va a tocar ¿en eso consiste no? Quizás haya momentos malos pero si no los hubiera ¿como valorarías los buenos? No existe luz sin oscuridad, no existe día sin noche. Si pudiera elegir vivir o no, yo elegiría vivir, me lanzaría a la aventura. Aunque muriera minutos después de haber nacido seguro que me daba tiempo a ver los ojos de mi madre y solo por eso ya merecería la pena vivir".
La profesora sonrío agradeciendo con la mirada mi comentario y siguió con la lección apuntando en la pizarra: Nietzsche, vida = muerte. 
Garabateé mis apuntes preguntándome por qué habría dicho eso, con la de veces que había pensado que la vida no merecía la pena, que era una perdida de tiempo pues cuando se acabara no quedaría nada de todo lo vivido. Llegue rápido a la razón por la cual había dicho eso ... seguro que me daba tiempo a ver los ojos de mi madre y solo por eso ya merecería la pena vivir. Pero no eran los ojos de mi madre en los que estaba pensado, eran otros ojos, unos ojos normales que, sin embargo, para mi eran los mas bonitos del mundo. 
Tus ojos.

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